La educación es pilar fundamental en el desarrollo y se encuentra actualmente con una necesidad imperiosa de mejorar y adaptar sus entornos y aulas para benéfico de sus estudiantes, profesores e instituciones pero para hacer esto actualmente se está contando con la ayuda de las nuevas tecnologías con el objetivo de mejorar diversas competencias de aprendizaje; pero este cambio solo es posible adoptando una actitud positiva, receptora e innovadora donde las TIC sean usadas de forma tangible y transversal.
La integración
de la ciencia y la tecnología para favorecer el desarrollo se ha popularizado
innegablemente llegando incluso a considerarse una de las funciones
primordiales que le corresponden tanto al estado como a las instituciones
educativas. Sin embargo, así como las comunicaciones y las tecnologías de la
información son potentes factores de socialización de sentidos que cuestionan y
tensionan sus propias regulaciones, también representan una responsabilidad
para los estados que deben establecer políticas apropiadas que faciliten estos
propósitos. Es en este sentido, algunos gobiernos han logrado entender que si
se quiere alcanzar el nivel de desarrollo que se necesita para ser competitivo
e innovador en una sociedad moderna y globalizada, se debe invertir en ciencia
y tecnología; de igual manera lo ha intentado hacer Colombia al plantear
propuestas y programas en TIC como COLOMBIA APRENDE, VIVE DIGITAL o VIRTUAL
EDUCA COLOMBIA con la intención de garantizar la inclusión de TIC en todas las
esferas de la sociedad, promoviendo el uso de las tecnologías en la educación y
tratar que el 100% de la población tenga acceso y buen uso de diversas
herramientas tecnológicas para ser un país competente a la par de las naciones
de primer orden.
.
No obstante, es necesario
mencionar que a pesar de la creación de estos programas Colombia tiene un pobre
acercamiento moderno a la utilización de la ciencia y la tecnología para
innovar en el aula, especialmente en términos de inversión en lo que
corresponde lo que destina el país en materia de investigación y desarrollo
(I+D) cuando se compara con el de otros países con economías altamente
desarrolladas que dominan los puestos más altos del Índice Mundial de
Innovación, el cual tiene en cuenta el nivel de las universidades, el número de
publicaciones científicas y el número de solicitudes internacionales de patente.
Es así como estos países si han logrado entender que para que exista innovación
y desarrollo se debe invertir; por ejemplo Alemania, Suiza, Estados Unidos, Dinamarca,
Finlandia y Suecia han logrado el 3%, Japón 3.6 %, Israel 4%, y Corea 4,3 % mientras
que Colombia está muy por detrás del objetivo y no ha mostrado en los últimos
años un aumento considerable puesto que pesar de diversos intentos con
programas para permitir el desarrollo a través de ciencia y tecnología, esta
cifra en la realidad es solamente el 0,53% del PIB. Este es un panorama muy
desalentador tanto para el país como para la gran mayoría de países latinoamericanos
que tampoco han podido superar el 1% de inversión, desaprovechando así un alto potencial
para la innovación.
Además de la
falta de inversión, otro problema que ha impedido el desarrollo en el país y un
avance significativo en ciencia y tecnología el cual responda a las necesidades
de la nación, es la baja preparación científica resultado de la poca atención
al desarrollo de habilidades de pensamiento académico que deriven en una
cultura científica y en la producción eficiente de bienes tecnológicos y
conocimiento de calidad. Igualmente se debe entender que equipar las aulas de
herramientas tecnológicas no garantiza la utilización de las mismas para
proyectos de investigación o que motiven espacios de innovación y comunicación
de ciencia y tecnología; se necesita también investigar nuevas herramientas,
recursos y procesos pedagógicos que se adapten a las necesidades específicas de
las comunidades para garantizar la viabilidad y el éxito del cambio. Por esta
razón, los docentes deben recurrir a diversas estrategias que complementen los
recursos con los que cuentan sus instituciones y de esta forma se facilite la
investigación, el uso de TIC y pueda mejorarse las habilidades comunicativas.
Desafortunadamente
los últimos gobiernos no han establecido políticas coherentes y consistentes como
por ejemplo pretender que la conectividad a Internet inalámbrica en una escuela
tenga un ancho de banda suficiente para abastecer herramientas como las tabletas
de todos los alumnos. En esta medida, es necesario contextualizar el
proceso educativo con la realidad social y económica pertinente, como medio
para el aprendizaje en procura que haya desarrollo científico, social y
cultural con proyección global.
La realidad educativa del país ha hecho que se cuestione los programas que se han
propuesto por ser más idealistas que realistas con sus objetivos poco congruentes
que denotan la falta de estudios de las necesidades de la comunidad, la escasez
de personal lo suficientemente capacitado para realizar estas labores o que
simplemente esté dispuesto al cambio y todo esto en conjunto con la poca
inversión del gobierno es lo que hace que el desarrollo mediado por TIC sea una
Utopía más que una realidad en Colombia. Por este
motivo, se requiriere de un cambio profundo en las políticas educativas
gubernamentales e institucionales y en la cultura que subyace a los procesos de
formación, contratación y asignación de docentes que estén verdaderamente
capacitados en el uso de tecnologías y distingan el aprender sobre TIC y
aprender con TIC. Además, se necesitan propuestas enriquecidas de la
participación activa de la ciudadanía, adecuadas a las necesidades de su
contexto luego de hacerse una investigación del mismo y así poder lograr que los
objetivos propuestos pasen de la utopía a la realidad.
REFERENCIAS
Domingo, M. & Marqués, P.(2011). Aulas 2.0 y uso de las TIC en la práctica docente. Recuperado de https://www.revistacomunicar.com/verpdf.php?numero=37&articulo=37-2011-20
Marés, L.( 2012). Tablets en Educación. Oportunidades y desafíos en políticas uno a uno. Recuperado de http://www.relpe.org/wp-content/uploads/2013/04/13-Tablets-en-educaci%C3%B3n.pdf
OMPI. (2016). Índice mundial de innovación de 2016: Suiza, Suecia, Reino Unido, EE.UU, Finlandia y Singapur en cabeza; china en el pelotón de los primeros. Recuperado de http://www.wipo.int/pressroom/es/articles/2016/article_0008.html
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Universidad de Santander. (2017). Libro electrónico Multimedial: Tecnología educativa. Recuperado de http://aulavirtual.eaie.cvudes.edu.co/publico/lems/L.000.014.MG/cap2.html
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